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martes, 17 de noviembre de 2020

Desagraviar Albatera

 


Apenas empezadas las excavaciones en el campo de concentración de Albatera, bajo la dirección del arqueólogo e historiador Felipe Mejías López, el panel informativo de la COAMHI (Coordinadora de Asociaciones por la Memoria histórica de la provincia de Alicante) fue visitado y pintado (y ya van al menos dos veces, además de reiterados ataques al monumento erigido en su día por CNT-AIT) por la extrema derecha. Con ello dejaron patente que hay un vínculo directo entre la memoria de las atrocidades que se practicaron en ese campo de concentración y el partido que firmó la pintada (VOX, como puede verse)
Al margen de cualquier otra consideración las personas que murieron y fueron enterradas allí merecen ser encontradas y vueltas a enterrar como personas, atendiendo en especial a los derechos que se transgredieron y que hoy consideramos inalienables (a mi criterio la mejor herencia del liberalismo político) como la vida y la dignidad, a la libertad, a no ser sometidos a tratos inhumanos y degradantes..., todos ellos laminados de forma atroz por la dictadura franquista en muchos momentos y lugares, pero en especial en Albatera. Así que como acto de desagravio a las pintadas  y como homenaje y apoyo a la labor de arqueólogos e historiadores tan necesarios para documentar lo que pasó he decidido reproducir el contenido del cartel que ha sido pintado ya en dos ocasiones, a la máxima resolución que he podido alcanzar entre las imágenes que se pueden descargar en internet. 


Detalle de las imágenes de Isidro Benet incluidas en el panel:




Las imágenes fueron publicadas en el libro de Isabel María Abellán Cuesta, Isidro : relato del campo de concentración de Albatera, MurciaLa Fea Burguesía, [2016]

El panel informativo levantado recientemente en el campo de concentración de Albatera ha vuelto a amanecer con pintadas a favor de Vox. Así lo han denunciado fuentes del equipo de trabajo que lleva tres semanas en labores de identificación de una gran fosa común en este enclave que pasó de ser una cárcel republicana a un campo de concentración que, con la victoria de Franco, albergó a 20.000 presos del bando de la II República entre abril y octubre de 1939.

Hace dos semanas, el mismo cartel fue objeto de una pintada similar de este partido de extrema derecha próximo al franquismo. Entonces, tanto la alcaldía de San Isidro, localidad donde en la actualidad se halla el campo, así como la Conselleria de Calidad Democrática, Transparencia y Buen Gobierno de la Generalitat Valenciana, condenaron el acto vandálico.
A este respecto, y como reconocía recientemente el arqueólogo y director de la investigación, Felipe Mejías, existe temor entre el equipo de trabajo, unos 15 profesionales procedentes de Alicante, Murcia y Cádiz, principalmente, de que grupos de la ultraderecha traten de boicotear sus avances en la búsqueda de los restos humanos pertenecientes a las decenas de fusilamientos que se estiman que se produjeron en este lugar.

Tanto es así que han solicitado a la Guardia Civil, Policía Local y Policía Autonómica que realicen varias batidas al día para frenar cualquier intento de ataque en una comarca donde la extrema derecha goza de especial apoyo. 

Precisamente, este jueves la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, que subvenciona el proyecto de investigación de Albatera, ha remitido una carta a los ayuntamientos de la Comunitat Valenciana y a la Delegación del Gobierno en la que insta a evitar actos de exaltación individual o colectiva de la sublevación militar o del franquismo el próximo 20-N.

Calidad Democrática ha solicitado a las entidades locales su colaboración para impedir que en fechas cercanas se produzcan "hechos que vulneren la Ley de Memoria Democrática y supongan un atentado a la democracia, a las libertades y a las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo", afirma Pérez Garijo en el escrito.

La misiva remitida a las entidades locales de la Comunitat señala a su vez que los ayuntamientos, en ejercicio de sus competencias, "deberán adoptar las medidas oportunas para su prevención y evitación, al resultar actos contrarios a la memoria democrática y a la dignidad de las víctimas y sus familiares".

Tal y como recoge el artículo el artículo 39 de la citada ley "se prohíbe la exhibición pública de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática", mientras que el artículo 40 "encomienda a las administraciones públicas de la Comunitat Valenciana, en el marco de sus competencias, la prevención y evitación de los actos públicos en menoscabo de la dignidad de las víctimas o sus familiares, o en homenaje del franquismo y sus responsables".

MATERIAL DIGITAL ADICIONAL:

viernes, 9 de noviembre de 2018

Memoria de la represión franquista: Albatera

Felipe Mejías López, un autor del que hemos publicado varias cosas en este blog y al que me honro de seguir por la seriedad y el rigor de sus trabajos está  metido en harina desde hace algunos meses en el campo de concentración de Albatera como arqueólogo, tomando el pulso a uno de los horrores de la represión franquista. Ha hecho un avance de contenidos a través de una ponencia presentada en las XI Jornadas en torno al campo de concentración el 3 de noviembre de este año, confirmando la existencia de una gran fosa común o varias pequeñas en un punto del mismo, en un testimonio que me parece sobrecogedor, confirmando en algunos puntos y ampliando en otros el conocimiento de lo que allí pasó. Invito a los seguidores del blog a un visionado atento del vídeo en el que va desgranando porque no tiene desperdicio. 


A partir del anuncio de sus descubrimientos se suceden las entrevistas y publicaciones: 
Entrevista radiofónica en directo en Gestiona Radio Elche:

OTROS ENLACES:
https://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_concentraci%C3%B3n_de_Albatera
http://www.campodealbatera.info/
http://www.alicantevivo.org/2007/08/el-campo-de-albatera.html
https://elpais.com/diario/2009/10/05/cvalenciana/1254770283_850215.html
http://almoradi1829.blogspot.com/2009/09/el-campo-de-concentracion-de-albatera.html

Otros vídeos:
Nota:(08/02(2021): La imagen que encabeza la entrada es una fotografía de San Isidro de Albatera. El campo de concentración, situado más allá de la esquina derecha de la fotografía no aparece en ella.
Volveremos sobre el tema insertando las fotografías del campo

viernes, 16 de diciembre de 2016

Felipe Mejías y Aspe: refotografía de paisajes cotidianos


Una de las características permanentes de la contemporaneidad hasta la fecha es, pese al reconocimiento y a la existencia de normativa de protección, incluso bajo amparo constitucional, el escaso respeto público y privado por el conjunto de bienes y practicas que se engloban generalmente bajo la etiqueta de PATRIMONIO en cualquiera de sus partes, como el arquitectónico, natural, histórico, artístico, etc. Esa actitud social se concreta en la desaparición de muchos de los elementos que lo constituyen de manera que a veces poco o nada queda de ello, junto a la conciencia de que la desaparición de dichos elementos se ha multiplicado y continua por desgracia a una velocidad alarmante. En sintonía con ello aún se considera a quienes le tenemos afición y ganas a rescatar la memoria, como seres un poco chiflados que viven más en otra época que en esta, sujetos nostálgicos, entretenidos e inofensivos, eludiendo así las implicaciones que subyacen tras el simple hecho de mostrar lo que hemos perdido. Y bajando al campo que nos ocupa, las fotografías antiguas se convierten en demasiadas ocasiones en los únicos testigos de la existencia de algo y el solo hecho de mostrar lo que fue es obligar al espectador a asumir la crónica de la destrucción, del cambio (y a veces también de la continuidad todo hay que decirlo); en cualquier caso un permanente aviso para navegantes: hay que poner los medios para que no siga ocurriendo. 


Una forma impactante de mostrar lo que nos queda y lo que hemos perdido desempolvando las fotografías antiguas es lo que ya se ha dado en llamar refotografía que en esencia consiste en volver a fotografíar el elemento o / y el lugar en el que se hizo la foto antigua, como ha hecho Felipe Mejías, mostrando en un solo vistazo ambas tomas. Las formas más habituales de presentación son dos o más imágenes separadas en una misma página y otra, la que personalmente prefiero, consiste en superponer ambas en un único marco, generalmente insertando la más antigua en el seno de la más actual como es el caso. Se trata de una opción técnicamente más compleja pues deben coincidir al máximo los detalles de una y otra pero como contrapartida lo que narra la composición (o sea, la historia) queda reforzada. En las que presenta Felipe Mejías se busca captar también el momento: la fotografía reciente se toma en un contexto similar a la antigua, de manera que el resultado da una mayor sensación de verosimilitud, diríamos que se funde con "el paisaje" y la apariencia final es como si fuera una única foto. En eso, y en otros detalles como intercalar la foto antigua en el plano intermedio y en más cosas se nota que Felipe Mejías sabe pues no en vano, además de su reconocida afición por la fotografía, ha publicado varios artículos relacionados con el patrimonio perdido de Aspe a partir de fotos antiguas y recopila la mayor colección que conozco de fotos publicadas bajo el título La memoria rescatada, en 2 volúmenes, disponibles en formato digital en el repositorio de Academia.edu, al que hace poco le hemos dedicado una entrada.
El artículo que reproducimos ahora se publicó en la revista La Serranica de este año. Quien esto suscribe ha procurado hacer la entrada lo más cercana posible al original impreso. Para terminar diré que este tipo de reflexiones me encanta y si encima las hace alguien que sabe de que habla, pues miel sobre hojuelas.

POSTERIDADES ANÓNIMAS
Una reflexión visual sobre la temporalidad de los paisajes cotidianos / Felipe Mejías López

Podría decirse que la intrahistoria de una comunidad se construye en buena medida gracias a los espacios vividos, esos lugares de frecuentación donde sucede lo cotidiano, un rosario de pequeñas acciones y acontecimientos que se repiten día tras día dándole forma a nuestras vidas, pero que se recuerdan sólo durante un breve lapso de tiempo. 
Únicamente lo extraordinario permanece fresco en la memoria, aunque al final también acabe difuminándose, archivado de manera imperceptible en el oscuro territorio a donde van a parar los recuerdos; allí permanecen latentes, mientras se van erosionando frente al olvido esperando que algo los despierte de nuevo.
Existe un vínculo entre lo que se recuerda y el espacio donde se produjo ese recuerdo y suele tener forma de imagen. También puede tratarse de un olor, o un sonido, pero aun así casi siempre acaban conduciéndonos a una escena desarrollada en un lugar concreto. Y la huella de estas imágenes es tan poderosa que a veces, y sin motivo aparente, se desencadena de repente todo lo que nuestra memoria ha guardado. Esa capacidad que tienen determinados lugares de atesorar y hacer confluir los recuerdos de todos nosotros los convierte en generadores de un patrimonio común en buena medida deudor de la cotidianidad: la Memoria Colectiva.
Y ya que hablamos de espacios y de recuerdos, coincidiremos en que no hay nada mejor que la fotografía para ayudarnos a entender qué ha pasado con ellos a lo largo del tiempo. Las fotografías, las nuestras, nos explican, porque nos dicen quiénes fuimos y cómo hemos llegado hasta aquí. Todos tenemos un periplo vital, más menos similar pero a la vez diferente: hemos ido al colegio, jugado en las mismas calles, hemos encontrado o perdido una pareja, madrugado para trabajar en el campo o la fábrica, nos hemos divertido con los amigos... De todo eso estamos hechos, también de los lugares concretos donde sucedió, y las fotografías nos ayudan a confirmarlo. A confirmarnos.
Si damos un paso más, encontramos una técnica que contribuye como pocas a visibilizar la evidencia de que el tiempo pasa, y que eso sucede en todas partes y en todo momento, aunque a veces no lo parezca.
Es la refotografía. Esta herramienta nos permite fundir en una sola imagen dos o más fotografías que recogen momentos diferentes del mismo lugar, intentando aproximarse con la mayor precisión posible a la ubicación exacta donde se situó el fotógrafo de la toma original y a las condiciones técnicas y ambientales con las que fue disparada. Cuanto más separadas en el tiempo estén estas fotografías mayores pueden ser los contrastes, sobre todo en lo que respecta al entorno, aunque sorprende comprobar lo poco que cambian las circunstancias a pesar de que hayan pasado 60 o 100 años. Todo parece haber cambiado cuando en realidad no ha cambiado nada.
Si la fotografía nos hace creer en la magia del tiempo detenido, la refotografía desenmascara muy pronto ese artificio porque nos enfrenta a la certeza de saber que en ese preciso lugar, alguien, alguna vez, hizo exactamente lo mismo que nosotros. Estuvo justo allí, enfocando con la cámara en la cara; tal vez delante de ella mirando al fotógrafo; o simplemente de espaldas y en segundo plano, figurando sin saberlo en una posteridad no buscada. Pero por más que ahora miremos a nuestro alrededor nunca lo vamos a encontrar. Ya no está1.

1.      Las imágenes que ilustran este artículo representan escenas cotidianas y festivas de Aspe fotografiadas entre 1900 y 1965. Todas ellas pertenecen a la publicación La memoria Rescatada. Fotografía y sociedad en Aspe 1870-1976 Vols. I y II (Mejías López y Candela Guillén, 2011; 2012). Han sido superpuestas sobre fotografías actuales realizadas por el autor del artículo durante los meses de abril y mayo de 2016
 Pareja de novios accediendo a la iglesia de Ntra. Sra. del Socorro de Aspe. 1957. (Fotógrafo desconocido)/Asistentes a una boda felicitando a los novios en la plaza Mayor. 30 de abril de 2016.
Virgen de la Inmaculada acompañada por un cortejo de niñas durante la procesión de la Mañanica de Pascua a su paso por la puerta principal de la iglesia del Socorro. 1921. (Fotógrafo desconocido)/La Virgen de los Dolores en la plaza Mayor durante la procesión de la Mañanica de Pascua. 27 de marzo de 2016.
 Procesión del Corpus Christi en la plaza Mayor. Al fondo, la sede local de Falange y el Casino Primitivo, 11 de mayo de 1965. (Fotógrafo desconocido)/Hora del aperitivo en las terrazas de la plaza. Viernes Santo, 25 de marzo de 2016
Niños de comunión con catequistas junto al padre Saturnino Ortuño. 1941. (Fotógrafo desconocido)/Cruce entre las calles Sacramento y Teodoro Alenda. Mayo de 2016.
 Casa familiar del que fuera alcalde de Aspe entre 1924 y 1926, Santiago Ocaña, posiblemente el individuo que aparece de pie cerca de la esquina. Hacia 1915. (Fotógrafo desconocido)/Cruce entre las calles Sacramento y Teodoro Alenda. Mayo de 2016.
Terraza entoldada del Bar del Paquerre, en el número 25 la avenida de José Antonio. Años 50. (Fotógrafo desconocido)/Tramo de la avenida Constitución con la pérgola de la sociedad cultural El Recreo al fondo. Abril de 2016
 Carro de la fábrica de sifones y gaseosas La Aurora, de Ramón Lara, en la calle del Horno. 15 de julio de 1956 (Fotografía Hermanos Almodóvar)/ Vista de la calle Gregorio Rizo. 2 de mayo de 2016.
Casa donde se ubicó la herrería de Antonio Cremades Michavila, más tarde sede de la fábrica de aparatos eléctricos SEVEIN. Hacia 1930.
(Fotógrafo desconocido)/Cruce entre las calles Gregorio Rizo y Comandante Ramón Franco. Abril de 2016.
 “Paseando al bebé”. Escena cotidiana en la plaza de San Juan. Primavera de 1954 (Fotógrafo desconocido)/Embocadura de la plaza de San Juan desde la calle Comandante Ramón Franco. Mayo de 2016.
Vecinos haciendo la aguada junto a la fuente de San Cayetano en la calle del Sol. Hacia 1960. (Fotógrafo desconocido)/Fachada de la casa donde se encontraba el horno de Pepe el Colero, en la intersección de las calles Vereda y Sol. Abril de 2016.
 Participantes en la romería de traída de la Virgen de las Nieves junto a la fuente de la Cruz de Alicante. 3 de agosto de 1958. (Fotógrafo desconocido)/Confluencia de las calles Santa Faz, Cruz, y Nueve de Octubre. Abril de 2016.
Grupo posando junto a la capilla de la Cruz de Alicante. 3 de agosto de 1958. (Fotógrafo desconocido)/Abril de 2016.
 Francisco Roca, encargado de la fábrica de azulejos Cervera, Pellín y Cía., fotografiado junto a sus hijas y una sobrina delante de la fábrica. 28 de febrero de 1954. (Fotógrafo desconocido)/Encuentro de la calle Castelar con la avenida Tres de Agosto y la calle Pizarro. Abril de 2016.
Mujeres lavando la ropa en el lavadero del Hondo de las Fuentes, bajo la atenta mirada de su cuidador, Francisco Pérez Pirraca. Hacia 1955. (Fotógrafo desconocido)/Abril de 2016.
 Grupo de amigos posando junto a La Canal de Hierro durante la celebración de la Mona de Pascua. 15 de abril de 1941. (Fotógrafo desconocido)/El acueducto desde la senda para excursionistas del cauce del río Tarafa. 27 de abril de 2016.
Comisión técnica de los ayuntamientos de Elche y Aspe visitando la fuente de Romero, a los pies de la Rafa de Perceval. Papel albuminado. 1910. (Fotógrafo desconocido)/Azud o Rafa de Perceval en febrero de 2013.

Dirección de descarga del artículo en pdf: 

lunes, 19 de septiembre de 2016

Felipe Mejías y Aspe, la memoria rescatada


Si alguien me pregunta cual es el valor de las fotografías antiguas diré que para mí son un acta notarial de todo lo que representan en un momento y lugar determinados. Incluye no solo elementos materiales como edificios, atuendos, parajes naturales, etc., también costumbres, fiestas, tradiciones y otros valores culturales fueron objeto de reportaje y demasiadas veces único vestigio de lo que en su día fué, de ahí la importancia de la recopilación, custodia, valoración y análisis de lo que contienen  para en su caso publicar y difundir su contenido.
En la ciudad de Aspe probablemente la mayor colección fotográfica de interés local sea la publicada por Felipe Mejías López, que se presenta hasta la fecha en dos volúmenes que fueron primero impresos y desde hace poco accesibles en digital bajo el título común de La Memoria rescatada, preparados con el concurso de  José María Candela Guillén, conservador en el museo de Etnología de Valencia.



Personalmente me encanta el montaje. Se inicia con un impactante aire de NODO, una narración amena y divertida de la mano del locutor Javier Asenjo acompañada por una excelente banda sonora.

Plaza de toros de Alicante. El león del Tarafa en acción
Enlaces de interés
El País

http://elpais.com/diario/2011/12/19/cvalenciana/1324325892_850215.html

En general, revista digital Año impar, bajo el significativo subtítulo de "revista de identidad cultural de Aspe" (con bastantes citas de Felipe Mejías, como no podía ser menos) a la vez que publica artículos de interés local, va generando una colección de fotografías antiguas. Como propuesta, estaría bien abrir una colección separada para ese material, así la gente podría ir haciéndola más grande mediante donación del la foto en soporte digital, algo similar a lo que hace la cátedra Pedro Ibarra de la UMH.
Fábrica de los Hermanos Calpena. 
Y de paso una nota relacionada: desconozco que ha pasado con la recopilación del Club de Tenis de Aspe, una bonita colección en ciernes que ya no aparece.
Fuente de las fotos: Año Impar

martes, 24 de junio de 2014

LA CANAL HIERRO (y 3): Anexos

Terminada la publicación del artículo sobre la Canal de Hierro, hay información adicional de interés en relación a la formación del proyecto, la ejecución y algunos elementos producto de la investigación del autor que tras la publicación del artículo se añadieron en los paneles informativos incluidos junto a La Canal en la ruta del Tarafa. Queda también comparar el antes y el después de la intervención; así que por partes:
En primer lugar, la autoría y financiación del proyecto de intervención en el cauce vino de la mano del Ministerio de Fomento y la Confederación Hidrográfica del Jucar usando los fondos FEDER. La empresa que llevó a efecto la valoración y el seguimiento en su ámbito fue ARPA, especializada en arqueología, restauración y rehabilitación patrimonial. A Felipe Mejías López le tocó la supervisión mediante visitas cada cierto tiempo y a petición, aunque no siempre se atendieron sus indicaciones. Como ejemplo positivo la restauración parcial del la Canal, inicialmente no prevista. En cualquier caso a la vista de los resultados la valoración global es positiva.  
A continuación un muestrario comparativo de fotografías de Felipe Mejías.












PANEL INFORMATIVO


LA CANAL DE HIERRO
D
urante el último tercio del siglo XIX el campo aspense aumentó de manera notable la superficie de sus tierras de regadío. Ello se debió a la iniciativa de los principales propietarios de tierras de la localidad, agrupados en torno a la Junta de Aguas, quienes promovieron mediante la perforación de galerías y pozos la búsqueda de nuevos caudales de agua para alimentar sus acequias. La mayor parte de esta actividad se dio en la zona comprendida entre el paraje de las Fuentes y los primeros kilómetros del Camino Viejo de Hondón. Inmediatamente se constituyeron sociedades mineras que otorgaron a sus accionistas títulos de propiedad equivalentes a horas de agua y se aceleró la construcción de la red de acequias, sifones y galerías subterráneas necesaria para llevar los nuevos caudales a más tierras del término.

Una de estas sociedades, registrada con los nombres de Humildad-Paciencia y Concepción -más tarde refundada como La Alianza- decidió en 1889 canalizar las aguas de sus pozos en el camino de Hondón hasta las tierras de la Nía, actualmente ocupadas por los barrios del Caminico de Elche, Vistahermosa, la Coca y Prosperidad, en el extremo meridional y suroriental del casco urbano de Aspe, y que en aquellos años eran de secano. Así nacería la acequia de la Carrasca.

Para salvar el importante escollo que planteaba al trazado de la nueva acequia el cauce del río Tarafa, conocido en este punto como rambla del Tolomó, se hizo inevitable la rápida construcción de un acueducto. Los accionistas se inclinaron por la elección del hierro como su principal material constructivo, dada su versatilidad, ligereza y coste ajustado. Eran los años de esplendor de lo que se ha dado en llamar la Arquitectura del Hierro; de hecho, uno de sus iconos, la Torre Eiffel, se acababa de inaugurar ese mismo año. El desarrollo de la industria siderúrgica estaba proporcionando a arquitectos e ingenieros soluciones estructurales muy eficaces e innovadoras. Este acueducto es uno de los primeros ejemplos en los valles del Vinalopó, si bien a pequeña escala, de lo que podía lograrse aplicando el uso de este metal a la ingeniería hidráulica. Similar a este, aunque ya de principios del siglo XX, es el levantado sobre la rambla de Puça en Petrer.
La fundición y montaje posterior de la estructura sobre el terreno corrió a cargo de la factoría valenciana Viuda de Guillermo Bartle[1], especializada en el ensamblaje y reparación de puentes, y entre cuyos encargos figuraban las armaduras metálicas de las cubiertas de los seminarios de Valencia y Toledo, o las de la Fábrica de Tabacos, el Palacio de Ripalda y el nuevo matadero, también en la capital valenciana. La empresa desplazó para la ocasión a una cuadrilla de operarios especializados con sus propias herramientas, quienes instalaron el canal durante la primera quincena del mes de noviembre de 1890. Los trabajos fueron supervisados por Buenaventura Bachiller, ingeniero de montes y jefe del Distrito Forestal de Alicante, que había sido comisionado con anterioridad por la sociedad minera para el levantamiento de los planos de toda la conducción. El coste total de la obra ascendió a 4.336 pesetas, quedando finalizada el 17 de noviembre de ese mismo año, a falta de unos tirantes metálicos que se le aplicaron algunos días después. Durante el acto inaugural se dispararon cohetes y se soltaron globos aerostáticos.

La estructura de hierro forjado del canal, de 27 metros de longitud, responde al esquema de celosía plana tipo Warren modificado, atirantada con montantes verticales y pendolón central. Se apoya sobre dos finas columnas de hierro colado de 4 metros de altura rematadas en sencillos capiteles a modo de basa invertida. La transmisión de pesos de todo el conjunto acaba recayendo sobre pilas de cantería arenisca de unos tres metros de altura y sección pentagonal, con tajamares enfrentados a la corriente. En los extremos se dispusieron sendos estribos de mampostería, destacando el refuerzo mediante sillería escuadrada del situado en el lado norte. La construcción en 1994 de un pequeño puente inmediato supuso la ocultación en su interior de buena parte de los apoyos del acueducto.

[1] El autor desea dejar constancia aquí, ya que en el panel no tocaba, que los últimos datos los proporcionó generosamente el cronista aspense Gonzalo Martínez Español.
Vista de la Canal de Hierro después de su restauración